domingo, 1 de mayo de 2016

La felicidad ¿Se define?

¿Podemos definir la felicidad?

¿Es posible tan siquiera describirla?

Muchos de nosotros creemos saber de qué se trata el ser felices y cuáles son los pasos que debemos seguir para alcanzar la tan comentada “felicidad”. Pero ¿De verdad estamos en lo cierto?
Yo en repetidas ocasiones, he logrado cuestionarme sí esa “idea” de felicidad o “estabilidad” forma parte de un conjunto de logros que nos enseñaron de pequeños.

Lo que sí tengo por seguro es que la felicidad es todo lo que tú quieras que sea. Un buen libro, una taza de tu café o té favorito, el platillo que más disfrutas, tu película preferida, un beso de un ser querido, un mensaje de texto, un post bien escrito, una canción que describa tus emociones exactas en el momento preciso, una serie de televisión, tu pareja, un bello paisaje…

Cualquier actividad, cosa o persona que te transporte a ese lugar donde nada malo pueda perturbarte, donde nacen las buenas ideas, donde no tienes tiempo de pensar en tus miedos, donde reinan tus mejores cualidades, donde creas tu mejor versión. Ese justo momento es el que debes reproducir a diario en tu mente y buscar alcanzar esos momentos la mayor cantidad de veces en tu vida.

Sé que estamos rodeados de problemas y situaciones desafortunadas, de pérdidas, a veces dudas, miedos, dolor, pero la verdadera belleza de los problemas es el hecho de lograr resolverlos, salir de allí, de esa situación que tanto te ha costado superar. Una vez que superaste esa situación difícil, sencillamente ver quienes estaban a tu lado, pero más importante ¿Cómo actuaste?

¿Mi recomendación? Inhala con todas tus fuerzas cada instante de placer que la vida te regala, sí tienes hijos, ríe con ellos, disfrútalos al máximo. Sí tienes la bendición de contar con un soporte, una pareja, deléitate mirándolo/a, bésalo/a, ríe a su lado, siéntete afortunado de tenerlo/a en tu vida. Disfruta de la luna o cualquier factor externo que te haga sentir completo, pero más que nada, date todo el crédito posible pues mírate, aquí estás, sentado, rodeado de tus bendiciones, qué, aunque quizá no veas, están allí.


Valora, ríe, ama, siente y disfruta.