¿Podemos definir la felicidad?
¿Es posible tan siquiera
describirla?
Muchos de nosotros creemos saber
de qué se trata el ser felices y cuáles son los pasos que debemos seguir para
alcanzar la tan comentada “felicidad”. Pero ¿De verdad estamos en lo cierto?
Yo en repetidas ocasiones, he
logrado cuestionarme sí esa “idea” de felicidad o “estabilidad” forma parte de
un conjunto de logros que nos enseñaron de pequeños.
Lo que sí tengo por seguro
es que la felicidad es todo lo que tú quieras que sea. Un buen libro, una taza
de tu café o té favorito, el platillo que más disfrutas, tu película preferida,
un beso de un ser querido, un mensaje de texto, un post bien escrito, una
canción que describa tus emociones exactas en el momento preciso, una serie de
televisión, tu pareja, un bello paisaje…
Cualquier actividad, cosa o
persona que te transporte a ese lugar donde nada malo pueda perturbarte, donde
nacen las buenas ideas, donde no tienes tiempo de pensar en tus miedos, donde
reinan tus mejores cualidades, donde creas tu mejor versión. Ese justo momento
es el que debes reproducir a diario en tu mente y buscar alcanzar esos momentos
la mayor cantidad de veces en tu vida.
Sé que estamos rodeados de
problemas y situaciones desafortunadas, de pérdidas, a veces dudas, miedos,
dolor, pero la verdadera belleza de los problemas es el hecho de lograr
resolverlos, salir de allí, de esa situación que tanto te ha costado superar.
Una vez que superaste esa situación difícil, sencillamente ver quienes estaban
a tu lado, pero más importante ¿Cómo actuaste?
¿Mi recomendación? Inhala con
todas tus fuerzas cada instante de placer que la vida te regala, sí tienes
hijos, ríe con ellos, disfrútalos al máximo. Sí tienes la bendición de contar
con un soporte, una pareja, deléitate mirándolo/a, bésalo/a, ríe a su lado,
siéntete afortunado de tenerlo/a en tu vida. Disfruta de la luna o cualquier
factor externo que te haga sentir completo, pero más que nada, date todo el
crédito posible pues mírate, aquí estás, sentado, rodeado de tus bendiciones, qué,
aunque quizá no veas, están allí.
