miércoles, 27 de abril de 2016

¿Y tú?

Cada día que pasa nos encontramos con el hecho de que nuestra vida muchas veces no es nuestra. Nuestras decisiones se basan en lo que deberíamos hacer, lo lógico, lo correcto. Pero no se han cuestionado a ustedes mismos  ¿Qué hay de mí? ¿Mi felicidad? ¿Mis errores? ¿Mis aciertos?
Nos han enseñado a lo largo de la vida a seguir patrones, a seguir ejemplos a formar parte de un “todo” previamente establecido, olvidándonos de que hay mucho más allá de lo que a simple vista podemos ver. 

Somos seres individuales, poseemos sentimientos, pensamientos y gustos completamente distintos. Tenemos el derecho de cometer nuestros errores a nuestro ritmo, de hacer las cosas al pie de nuestra letra.Los invito a que si me leen hoy se reten a ustedes mismos a ser honestos, pregúntense sí realmente hacen lo que les apasiona, sí comen lo que les gusta, sí aún bailan al ritmo de su canción favorita. 

Cuestiónense sí aún sienten esa libertad de reír a todo pulmón sin importar quien los esté observando, pero por sobre todas las cosas, analicen sí en este punto de sus vidas son esa versión de sí mismos que soñaban ser ¿Son mejores? ¿No han alcanzado esa meta? ¡No se preocupen! Lo bueno de los seres humanos es que tenemos el total control de nuestra vida, de los rumbos que queramos transitar cada día.

Te invito a ti a que te leas a ti mismo, a que te escuches, te hagas feliz, defiendas tus sueños, olvides las reglas del mundo por un momento. 

Todos en este mundo vinimos a ser maravillosos ¿Y tú?


lunes, 25 de abril de 2016

La felicidad no es la meta, es el camino

La felicidad no es la meta, es el camino... Es una frase que toca gran parte de mi ser.

A veces sucede que no tengo presente todo por lo que he pasado y me centro solo en conseguir lo que me propongo. Esto, dirían algunos, es señal de una persona centrada y con visión, pero la verdad es que muchas veces se pierde lo bonito del proceso, el sufrimiento y las alegrías que se obtienen con cada paso que se da. 

Creo que estaremos de acuerdo al afirmar que la vida no es más que ponernos metas de cualquier tipo y luchar por conseguirlas. Esto nos mueve, nos impulsa y una vez conseguida una meta se corre a buscar otra. El gran problema es que obviamos lo más bonito, eso tan importante, lo que en realidad deja experiencia, alegrías y tristezas, noches de insomnio, eso que es lo que al final nos llena... el camino. 

El camino que recorremos, desde mi punto de vista, es más importante que la propia meta. Si, se que dirán que nos esforzamos en conseguir las cosas, que esa es la razón, pero si lo piensan, realmente por lo que tanto nos esforzamos es para obtener un poco de felicidad que creemos que ese algo o alguien nos dará. Es la realidad.

Estoy consciente que obtener nuestras metas, sean cuales fueren, es muy gratificante, nos llena de optimismo y casi de forma automática nos planteamos un nuevo hito, si obtuve un trabajo ya mismo quiero ascender, si logré comprar un auto ya quiero cambiarlo por uno más nuevo, si al fin consigo adquirir un departamento ya me estoy planificando para tener una casa. Pienso que no está mal que pensemos así, queremos superarnos y es completamente válido hacerlo, yo siempre deseo superarme. Sin embargo noto que pasa el tiempo y lo único que observo son los resultados y voy olvidando el proceso. Esto al final me lleva a creerme una máquina y no un ser con vida, con sangre en las venas que siente y padece.

La realidad es que para mi el proceso es lo que nos enseña y por ende nos da alegría. Somos la suma de todo lo que hemos pasado, cosas buenas y cosas malas, hemos alcanzados metas y lamentablemente perdido algunas batallas, sin embargo el camino es lo más gratificante, sigue siendo lo que día a día vivimos, donde aprendemos, es lo que en realidad buscamos, un trozo de felicidad.